09.20.09

Visión de la vida a travéz del espejo: Las crisis como formas de crecimientos.

Publicado en Pagina Principal a 1:47 PM por aramadoma

La vida está llena de todas las oportunidades para aprender a convivir en armonía con el universo circundante, el cual está conformado por nuestras propias proyecciones, visiones y creencias; y las cuales se conjugan con lo trascendental del ser espiritual, que sin duda alguna existe y sustenta nuestras experiencias evolutivas.

Por lo que me atrevo a asegurar,  que cada cual convive en su propio mundo, ausente por desconocimiento de la vida en cuestión. 

Ignorantes casi al 100% de su formación, creación, y participación en lo que respecta a la recreación universal o en otras palabras, la casi nula visión de los misterios a develar que se esconden tras los innumerables secretos invisibles del poder esencial y personal, que constituyen la esencia del ser humano en cuestión y de los elementos que se conjugan para la manifestación de la naturaleza en todas sus expresiones. 10197410

Lo que se llama “real” solo es una parte mísera de la totalidad de lo que está basada la vida, y también así como el pensamiento trascendental y el accionar constructivo.

Lo real esconde secretos, los cuales simplemente son capacidades y conocimiento que se van transfigurando a través del tiempo, y que dejan de ser misterios o secretos a medida de ir develándose la verdad de sí mismo, a través del espejo interior.

Afrontar el otro lado del espejo es una cuestión interesante, que pocos se atreven a realizar, ya que esta dejara en evidencias las falencias, errores, inconsecuencias, etc.de un sistema de “vida” basado en lo ilusorio y material. Los prejuicios heredados por la sociedad, lo cultural, religioso, político, personal y otros. Se vuelven una barrera difícil de superar o derribar; dado que el miedo a romper los esquemas que se establecieron para ser adecuados y aceptados, genera la inevitable paralización de la consciencia; y como respuesta a esto, aparece la descalificación de todo aquello que se desconoce o se teme.  

La ignorancia es así de atrevida (leí en alguna parte) y me parece adecuado citar esa aseveración; ya que esta, se atreve a cuestionar a la vida misma, a las mentes más sabias en las que se basa el pensamiento, al alma, al espíritu, a Dios mismo.

Mirar al otro lado del espejo puede mostrar una imagen de sí mismo que poco gusta o acomoda, y que tarde o temprano lleva a enfrentar la responsabilidad del mundo que hemos creado tanto personal como global.

Los secretos guardados nos proporcionan un conocimiento nuevo sobre la propia naturaleza de la realidad, y que nos lleva a cuestionar el mundo de manipulaciones e imposiciones, de conflictos personales y sociales, económicos y políticos, culturales y religiosos; para comenzar a dar importancia a lo que realmente somos, sentimos o queremos, más allá de las descalificaciones de  sí mismos.

Los secretos y misterios nos llevan a correr el velo de lo que es realmente verdadero versus la realidad ilusoria, y nos impulsa a la valentía de afrontar primeramente el conocimiento de causa y la responsabilidad que esto significa, para luego recuperar o despertar la consciencia, y  así evitar que sigan sucediendo las cosas tal cual están en el universo de caos interno que se ha creado por miedo e ignorancia.

 Al superar el caos inicial y descubrir el fluir de los procesos evolutivos, se transmuta el contenido del subconsciente personal para trabajar los elementos perturbadores, y así  poder favorecer los contenidos de la consciencia; recuperando a su vez la honestidad, valor, voluntad, perseverancia; en definitiva recuperar la dignidad de ser.

Somos mucho más de lo que vemos a través de nuestra mirada externa y más aun de lo que percibimos por medio de nuestros sentidos físicos.

La vida; desde mi punto de vista es en realidad un viaje perenne, continuo en sus transfiguraciones, y un campo de energía fértil para la recreación del escenario cósmico  a medida de ir creciendo como seres pensantes, y evolucionando como seres espirituales.

En este nivel afortunadamente,  la teología y ciencias espirituales están llegando a un punto en donde difícilmente pueden seguir evitándose en la unificación con los hechos científicos y tecnológicos. El pensamiento materialista y mecanicista con el cual el mundo giraba hasta principios del siglo pasado, fue transformándose a través del pensamiento cuántico y la consciencia cósmica.

Hoy al igual que en el pasado e inicios de lo que conocemos como el mundo moderno; nos encontramos que los nuevos descubrimientos científicos, los cuales han cambiado la forma de ver las cosas y de enfrentar el futuro, son solo una actualización de lo que las ciencias espirituales antiguas ya manejaban hace muchos siglos atrás.

Tomando la filosófica forma de vivir  del gran Sócrates, (el cual decía que solo hay que reírse de sí mismos y dejar que la risa sea un elemento lúdicos para poder realizar una transformación interior, y permitir que el pensamiento se ilumine incluyendo a los otros en el mismo juego, así como la risa penetra en el corazón del ser humano y lo convierte en un eslabón de toda la gran cadena de eventos en donde se desarrolla la vida). No podemos más que reír frente a la paradoja que surge con el ciclo circular del conocimiento.  Lo que durante tanto tiempo fue cuestionado y vetado como herejías, hoy es la base de la ciencia que dejaron de ser ocultas. Ya que Sócrates y Platón, Buda, Lao Tse, Vedas de la India, El kibalión de Hermes en Egipto, Jesús el Maestro, y tantos otros que conforman la base y pilares de la consciencia humana, confluyen en la conclusión de la física atómica sobre la realidad cuántica de la consciencia y la energía del pensamiento; y completan el entramado cuántico del subconsciente y sus múltiples proyecciones en las dimensiones de la expresión humana.

El proceso evolutivo de la vida ha dado un salto cuántico desde el pensamiento racionalista hacia una dimensión que abarca el campo espiritual, que es el campo de las energías.  Esto ha despertado el interés por la investigación científica sobre la relación entre la consciencia personal y la realidad que trasciende a los sentidos; la relación entre psique, espiritualidad y consciencia cósmica; y que en la “nueva psicología” apunta hacia lo transpersonal.

Desde donde yo observo la vida, me da seguridad entender que como piezas móviles en un espacio entramado de energías que surgen de nuestros canales físicos y mentales, creamos el caos para generar opciones de recrear los acontecimientos, como en un “juego teatral”, según la perspectiva de Platón; para reflexionar sobre los distintos modos de vida en épocas de crisis. Como dije anteriormente, la seguridad proviene de esta aparente inestabilidad; dado el caso de que todo es cambiante y nada es estático en el plano físico, algo que podría provocar temor e inseguridad, paradojalmente deja la tranquilidad de saber a ciencia cierta que todo lo que ocurre esta orquestado por la energía del pensamiento, las proyecciones subconsciente y la fuerza e intensión espiritual, y que surgen con el propósito de reordenar y desarrollar la creatividad e imaginación que es la base de nuestro poder de creación.  Por lo tanto, así como inconscientemente creamos el caos hasta generar crisis que es la forma de quebrar la rigidez de la mente, también tenemos la posibilidad siempre de recrear en pro del bienestar y corregir y reinventar una forma nueva de experimentar la vida.

La inventiva humana es una capacidad de supervivencia básica; sin embargo el ser humano en su inminente decadencia de instinto, se ha dejado manejar y con ello darle fuerza a la creencia de estar impedido e invalidado del poder de transformar, dirigir y recrear su experiencia personal e influir en la experiencia colectiva, a través de sus propias decisiones y derecho a optar.

Las crisis de vida nos impulsan a retomar o a recuperar estas capacidades básicas, como son: la imaginación y la creatividad; y las cuales nos dan campo abonado para  inventar una forma distinta, nueva o reciclable de nuestras actuaciones en la vida.

El cerebro humano es más que un órgano que conserva o reproduce nuestras pasadas experiencias, es también un órgano combinador, creador, y que está capacitado para elaborar complejos sistemas que generan nuevos planteamientos que modifican el presente y afectan nuestro futuro.

Por tal motivo concluyo que mientras tengamos la capacidad de reinventarnos en los tiempos críticos de nuestra existencia, podremos recrear nuestras experiencias, haciendo uso de la inteligencia, el conocimiento y las oportunidades de crecimientos que traen consigo las crisis y que nos hace ser creadores de nuestra realidad.

Y para finalizar, no olvidemos que la ignorancia es la renuncia al poder esencial, la identificación y sometimiento a las penas y sufrimientos creados como único propósito de evolucionar y no de convertirlos en parte de la identidad personal.

La ignorancia es la muerte en vida del ser humano esencial.

(Isabel Arriagada)


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